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Comentarios 31 marzo 2016


10 comentarios:

  1. El 99% de la humanidad llevamos dentro heridas de rechazo que podemos arrastrar, incluso, desde el seno materno y que si no han sido sanadas, producen miedos e inseguridades que a su vez generan espíritu de control, afán de perfeccionismo, dolor ante la vida, tristeza, amargura, celos, depresión, búsqueda incesante de amor, incesante sentimiento de no ser amado, acusaciones por ello, enfrentamientos con los hijos, maridos, esposas, espíritu de muerte… Esta reflexión y explicación desde la espiritualidad cristiana, nos dio el padre Ghislain Roy en un retiro. Sólo Dios puede sanar esas heridas. Los psicólogos que supediten la ciencia a la fe y conozcan en profundidad el cristianismo pueden ayudar muchísimo. Sin fe en Dios, sobrepasar ciertas situaciones duras puede ser imposible y la vida insoportable.
    Estoy buscando tiempo para escuchar las charlas del padre Fortea y más sermones; me encanta oirlo.
    Sofía

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  2. Yo ahora estoy bien. Estoy en paz con Dios y le pido que me enseñe a vivir de la gracia, ya que siempre he sido muy legalista, y he vivido la religión desde el esfuerzo. Por pecar con frecuencia me harté de confesar, y me revelé contra Dios. Siguiendo un poco la degradación que describe ‘Historia del mundo angélico’ sobre los ángeles caídos, me aparté de Dios por debilidad, y poco a poco me fui llenando de rabia y rencor hacia Él. Desde esa perspectiva, me parecía que el cielo no iba a ser un lugar de felicidad según mi criterio, y el infierno también sería horrible. Esto me llenaba de indignación porque me sentía atrapado en una trampa. Yo no había pedido vivir, y encontrándome en la situación de que ni me gustaba la vida por rebeldía a los sufrimientos, ni me atraía la vida futura, tal y como yo la proyectaba, me sentía acorralado por mi Creador y sus normas. Y desde esa angustia, rechacé el suicidio porque pensaba que habría algo después de la muerte y podía ser peor. Morir con esos sentimientos sería como pasar de pantalla en una pesadilla cada vez más desastrosa. También me ayudó a rechazar el suicidio, el pensar cuánto dolor produciría a mi familia y amistades. Pero lo que deseé mucho, mucho, mucho, es no haber nacido, para así no encontrarme en esa situación.
    Ahora que estoy bien, al recordar todo eso me viene a la memoria las palabras de Santa Teresa: " Nada te turbe, nada te espante… la paciencia todo lo alcanza… sólo Dios basta.

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  3. El declive de todas las facultades existe en determinadas enfermedades, pero que con los medios de que disponemos hoy en día que exista otro tipo de sufrimiento es más que dudoso. El sufrimiento doloroso no se produce, pues hay fármacos que bien aplicados eliminan por completo el dolor físico y dejan al enfermo en un estado de relax tal, que todos lo querríamos para nosotros si no estuviese supeditado a los fármacos. Debemos de tener en cuenta que cuando las facultades caen hasta postrar durante años a una persona en una cama sin que sea capaz de realizar las funciones básicas como alimentación, eliminación, facultad de habla, etc., las facultades de la persona a nivel emocional caen en la misma proporción y sólo prevalece el instinto de supervivencia que sólo desaparece de la persona con la muerte. He trabajado más de veinte años con enfermos, a veces con enfermos con enfermedades degenerativas del SNC (Sistema Nervioso Central), y nunca, jamás, he encontrado a nadie que me dijera que quería morir, es más, a muchos, a la mayoría de estos y otros pacientes que tenían los días contados antes de que les visitara esa señora desconocida llamada muerte, no se les podía decir que les quedaban seis meses de vida como mucho, porque de haber conocido el pronóstico de su enfermedad hubiesen necesitado sedación. Muy pocos, de verdad, tan pocos que se podrían contar con los dedos de una mano han podido conocer el pronóstico y el diagnóstico, y éstos como auténticos héroes han vivido sus últimos días con toda dignidad y admiración. Un denominador común en todos estos pequeños héroes ha sido la fe, eran todos creyentes.

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  4. Buenas tarde Padre Fortea,

    No somos dueños de nuestra existencia y como no estamos por aquí por casualidad, tanto en la vida como en la muerte, como paso para estar eternamente en su Divina Presencia, siempre debemos estar dispuestos a Su Voluntad, como Nuestra Santísima Madre. Todos los seres vivientes han sido creados por Dios con un instinto de supervivencia y ninguno, excepto el hombre, es capaz de hacerse un planteamiento así, como tampoco de ninguno está capacitado para cometer un acto de soberbia. En el camino de esa soberbia siempre está por medio el acusador, que quisiera destrozarnos hasta el grado máximo, nubla el espíritu de quien lo permite y le deja en el abismo de la nada, cuando resulta que la nada es ese espíritu maligno y no el pobre ser humano que padece ese vacío en el alma, que es pobre y pequeño, pero es amado incondicionalmente por Jesús. La existencia es un regalo, una existencia eterna, y no es bueno rechazar el regalo que se nos hizo con tanto Amor, por el hecho de que seamos torpes en un momento dado y no sepamos qué hacer con el. Mi opinión y experiencia es aguantarse y darse una oportunidad, para que viviendo la circunstancia que sea, aún en la peor, llegará un rayo celestial con una aceptación. En la aceptación o no radica el sufrimiento moral. La existencia es sagrada y la autoagresion extrema es inutil. Que Jesús llegue al corazón de la persona que siente ese mal.

    Siempre, Gloria a Ti, Señor!

    Un abrazo,

    María del Mar Sanfrutos.

    Nota: Padre Fortea, como siempre, muchas gracias por sus sermones y conferencias. Dan luz y edifican, siempre dando gloria Dios.

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    1. Pues también totalmente de acuerdo
      Sofía

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  5. Es bueno vivir arrodillados, si vivimos arrodillados y la enfermedad degenerativa o cualquier otra causa nos visita, seguiremos arrodillados. Si vivimos de pie y quienes con nosotros viven están arrodillados, es fácil que nos arrodillemos con ellos, pero si ellos están de pie y nosotros hemos vivido de pie, podemos pensar que somos una carga para los que viven con nosotros y decidamos terminar con la situación. Estoy hablando lógicamente del suicidio altruista que se da cuando alguien se quita la vida por “amor”. Yo conocí un suicidio altruista en el hospital, era un enfermo de leucemia que pensó que era una carga para la familia y una noche se cortó las venas con un cuchillo de catering.
    Resumiendo: quien se suicida, o es un enfermo mental, o debe visitar a un sacerdote exorcista, esta sería otra posibilidad a tener en cuenta. Suicidarse es ir contra natura aunque no se sea creyente.

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  6. Padre Fortea su planteamiento sobre el suicidio es perfecto.Yo sinceramente piendo a mi modo personal que sin Dios la vida no tendria ningun sentido.Viendo las cosas maravillosas que nos rodean cómo no pensar en un Dios creador y matemàtico y sabio y misericordioso.Dios a mi me da la vida y si pensamos que estamos solos nos equivocariamos y terminariamos suicidandonos irremediablemente.Pienso que si llevamos a Dios en el Alma él no nos deja ,nos alienta a quererle aún màs.


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